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Colegio San Pedro Nolasco

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Viernes, 10 Sep 2010

Fraternidades Laicales

Septiembre, mes de nuestra Madre de la Merced

Septiembre, mes de nuestra Madre de la Merced


El título mariano la Merced se remonta a la fundación de la Orden religiosa de los mercedarios el 10 de agosto de 1218, en Barcelona, España. En esa época muchos eran cautivos de los moros y en su desesperación y abandono estaban en peligro de perder lo mas preciado: la fe católica. Nuestra querida Madre del Cielo, dándose a conocer como La Merced, quiso manifestar su misericordia hacia ellos por medio de dicha orden dedicada a atenderlos y liberarlos.

Para el laico mercedario este mes de septiembre es de fiesta porque junto con llegar la primavera, la esperanza, celebramos a nuestra Madre de la Merced el día 24 de septiembre.

Su misión era la misericordia para los cristianos cautivos en el tiempo de Nolasco, por Ella vino la redención, la esperanza y la libertad. Actualmente en el siglo XXI sigue muy vigente porque la Virgen de la Merced tiene también hoy tarea de liberarnos de nuestras esclavitudes.

Sí, Ella es la esperanza, el renacer de la vida, con su maternal misericordia acoge a los que sufren cautiverio y se hallan en peligro de perder su fe. María manifiesta el aspecto redentor, es misericordia redentora que actualiza la obra de Cristo a favor de los cautivos y los pobres, es la expresión más intensa del amor redentor de Cristo, como evangelio de liberación.

Jesucristo nos trae una forma nueva de libertad: la libertad de los hijos de Dios. Libertad de los hijos de Dios es liberación del pecado y del egoísmo para poder amar y entregarse a los hermanos. Ser libre significa, entonces, haber cortado todas las cadenas que impiden amar, para poder atarse con amor a Dios y a los demás.


Nuestra Madre la Virgen María es el ser humano más libre: libre de toda esclavitud interior, para poder ser la esclava del Señor. Ella alcanzó la cumbre de la libertad de los hijos de Dios. Porque Ella se entregó totalmente al plan de amor del Padre, que siempre es un plan liberador. Gracias a su entrega total, María se convirtió en la gran liberadora de la humanidad: permitió el nacimiento del Señor y la liberación universal por medio de Él. Porque era libre del egoísmo, no le importó la vida de dolor, renuncia y persecución que asumió, al aceptar ser la Madre de Dios.

 

¿Qué hacemos nosotros cuando en los momentos difíciles de la comunidad, nuestra Madre nos llama a ser buenos cristianos, comprometidos con el Evangelio de su Hijo y con su Iglesia? Escondemos la cabeza y congelamos nuestra fe o permanecemos fieles a Jesús a los pies de la cruz, como permaneció María y las otras mujeres. Con esta actitud María nos da el ejemplo de fidelidad, lealtad y fortaleza, que debe hacer suyo la comunidad cristiana en los momentos de la dureza de las tribulaciones y persecuciones.

Que la Virgen de la Merced nos siga protegiendo ya que con tanto cariño nos ha acogido, especialmente en la virtud de la fe, la que ha sido sometida a tantas pruebas y dificultades en nuestro tiempo. Que María sea la madre de todos y que a igual que el discípulo del Evangelio, seamos nosotros también capaces de recibirla en nuestras vidas y que nos reconozcamos como sus hijos predilectos.

 

En este mes dedicado a nuestra Madre de la Merced, especialmente el día 24 de septiembre en que celebraremos la renovación de la Promesa, pidámosle, que Ella nos enseñe a seguir a Cristo Redentor y continuemos descubriendo el desafío de ser mercedario, vocación y misión de visitar y liberar cautivos.


Fraternidad San Pedro Nolasco

 

Fraternidad Laical Mercedaria

Fraternidad Laical Mercedaria

Desde los inicios de la orden de  la Merced, los laicos participan y colaboran en el ejercicio de su misión redentora, constituyendo Fraternidades Laicales Mercedarias.
 
Una fraternidad es un encuentro de laicos para contemplar, reflexionar y ayudar a fermentar la fe, a permanecer fiel a Dios, a Cristo Redentor. La fraternidad es la ocasión para encontrarse con Jesucristo, participar en la devoción a la Santísima Virgen María de la Merced y en el reconocimiento en la figura de San Pedro Nolasco como el padre fundador de nuestra familia, signo más cercano del amor redentor de Jesús para ir desarrollando una misión específica mercedaria: el descubrimiento de Cristo que continúa padeciendo en los cristianos y cautivos.
 
El laico mercedario tiene en su modo de ser, en el estilo de su vida como referencia a Cristo Redentor. Va descubriendo la riqueza infinita de Cristo en un compromiso personal, de dedicación a Cristo y también en un compromiso comunitario. Vive la espiritualidad mercedaria desde su medio de vida; busca su propia santificación y desarrolla una eficaz colaboración en la misión de la Orden.
 
La Fraternidad Laical Mercedaria es vocación y misión redentora. En la fraternidad descubrimos a Cristo en el servicio: dar, es decir, donarse como la capacidad de sacrificarnos por los demás, viviendo con pasión el cristianismo Cf. (117 C.O.M).